Kaldoaivi el desierto helado

"Mi círculo polar", o lo que viene a ser -mi empeño de conocer y vivir los diferentes espacios cubiertos por capas de hielo-, lo creía completado después de mis travesías en el Campo de Hielo Sur, en el lago Inari y en la banquisa del Báltico (nieve acumulada persistente, agua salada y agua dulce congelada). Pero las superficies heladas del mundo además de glaciares, banquisas y otras masas de agua congeladas, incluyen lo que se denomina capas de hielo en general. Que mejor disculpa para volver al Gran Norte... Y en Sápmi (Laponia), en el extremo norte de Finlandia, cerca de la frontera con Noruega, existe un espacio llamado Kaldoaivin erämaa, el desierto de Kaldoaivi, un "desierto helado", la excusa perfecta para vivir otra aventura.


El "desierto helado de Kaldoaivi" está a más de 500 km por encima del círculo polar ártico, por lo que está caracterizado por un clima muy frío, con bajas precipitaciones y una capa de nieve que persiste durante gran parte del año. La proximidad con la costa hace que el clima pueda ser en ocasiones más húmedo y ventoso por lo que el frio se puede sentir con mayor intensidad que en otras zonas del interior de Laponia. Kaldoaivi es la reserva natural más grande de Finlandia y es una de las áreas más salvajes del país escandinavo. Su superficie es de 2.924 Km2 y se extiende desde el norte de la provincia de Inari hasta la frontera de Noruega. Su paisaje ha sido definido como “tremendamente salvaje” y así lo percibí... Y estos entornos naturales son los que han ejercido una gran influencia en la transformación de mi carácter. Ortega creía que el paisaje no solo es un escenario donde transcurre la vida, sino que participa activamente en la configuración de la identidad individual... ¿Qué hace que algunas personas conectemos tan intensamente con lo salvaje?, un tema para otra entrada.

Con un suelo principalmente de morrena, en Kaldoaivi abundan las turberas, lagos, lagunas, ríos y arroyos que fluyen hasta desembocar en el Océano Ártico. Una gran parte de su superficie es terreno desnudo y sin arboleda, salvo grupos de coníferas en el norte y en el sur. Solo el abedul enano se atreve a mantenerse erguido en este paisaje... Atravesar, vivir, comprender y apreciar este desierto helado me ayudaba a completar “mi círculo polar”. 


Fue a principios de marzo de 2014, mi travesía comenzó en Sevettijärvi a 69ºN y en una ruta de poco más de 100 km concluyó en Nuorgam a 70ºN. Sevettijärvi y Nuorgam son dos pequeños pueblos samis (Lapones), el primero en la orilla norte del lago Inari y el segundo a la orilla del río Teno, frontera con Noruega y el pueblo más al norte de la Unión Europea. Entre estas peculiares localizaciones transita la ruta elegida por mí. Técnicamente, esta travesía no supuso mayor problema, salvo el descenso a Nuorgam en el que la pulka (trineo) dificultaba el equilibrio necesario sobre los esquís... Pues te bajas, te adaptas y poco a poco avanzas, la seguridad es lo primero. La meteo se portó, bajas temperaturas sin grandes vientos, me dejaron una sensación térmica diurna de -18ºC de media... Mas que aceptable, yo firmo los -25ºC. 

En Kaldoaivi disfruté en soledad del desierto helado, de las manadas de renos, del encuentro con un oso, de las "autiotupas" y de mi primera aurora boreal.   Hasta esta expedición, la cuarta en el Ártico, no había tenido la posibilidad de contemplar las luces del norte... Fue la noche que pasaba en Arola, en las proximidades del lago Pulmankijärvi, casi al final de mi travesía (Ver https://cembavieya.blogspot.com/2025/03/la-caza-del-zorro-un-tambor-hecho-con.html). Pero de todas estas cosas ya os contaré en otras entradas a este blog o en una charla del proyecto cembavieya.

«Los paisajes me han creado la mitad mejor de mi alma» Ortega y Gasset

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