El tiempo está muy loco

Evidentemente, la meteorología es un factor fundamental durante mis expediciones y a tener en cuenta en la programación de las mismas. Tener un buen pronóstico del tiempo atmosférico a corto plazo, la predicción de lluvia, nieve, viento, humedad, temperatura, etc., es sinónimo de éxito, pero sobre todo de seguridad. Hasta aquí nada nuevo, salvo tener en cuenta la diferencia entre planificación y programación. Siendo la planificación la parte, del proceso organizativo y de la gestión del riesgo, en la que se definen los objetivos, y se establecen las estrategias y las acciones necesarias para lograrlos, la programación es la parte en la que se estipulan los recursos y se establecen los plazos para llevar a cabo las acciones planificadas... La programación convierte la planificación en acciones concretas y temporales. 


Siguiendo este criterio y teniendo en cuenta que la climatología se ocupa de las condiciones atmosféricas promedio a largo plazo, incluyendo patrones y tendencias, lo primero que hago es incorporar datos climatológicos de la zona en la fase de planificación y evaluación del riesgo. Si las estadísticas son importantes y los sucesos recurrentes me resultan muy útiles a la hora de planificar, estudiar las tendencias es lo que actualmente es más necesario... El tiempo está muy loco. 

Pensando en posibles expediciones y sin poder olvidar el cambio climático, constantemente miro cómo están los hemisferios norte y sur, y cómo afecta a uno u otro lado la corriente del Golfo. Mientras el hemisferio norte se cuece, el hemisferio sur sufre las temperaturas más bajas registradas desde 1991 y las nevadas consiguientes. Este panorama es compatible con el cambio climático, que incrementa la intensidad de los fenómenos meteorológicos, los relacionados tanto con el frío como con el calor, con los relacionados con la lluvia y la sequía. Aunque en general los fenómenos de frío extremo son menos probables, el calentamiento global también los está agravando, entre otros factores, por el debilitamiento de la corriente polar en chorro, lo que favorece que el aire polar llegue a latitudes más bajas. 

Las condiciones de una banquisa o de un glaciar, de una extensión de tundra helada, de los mosquitos o la hibernación de los osos, entre otras cosas, es más previsible atendiendo a las tendencias, lo que me lleva a estar muy atento a noticias regionales, publicaciones locales, etc. El pasado 2024 fue el año más cálido a nivel mundial desde que se tienen registros. "Como resultado del cambio climático antropogénico, el calor extremo se está volviendo más frecuente e intenso” (WMO). Esta tendencia genera unos fenómenos  que debo incorporar en la evaluación de riesgos de mis expediciones.

A poco que nos paremos a reflexionar, deberíamos ser conscientes que estas tendencias también deberían ser tenidas en cuenta, a todos los niveles, en la política de protección civil de nuestra sociedad... Al fin y al cabo, una aventura solo es una pequeña manifestación de lo que es la vida, aunque es un buen ejemplo para enfrentarse a ella.

En esta entrada he planteado planificación vs. programación, meteorología vs. climatología y he escrito “previsible”, “atención”, quizás convenga explicar las diferencias entre lo previsible, predecible y probable, y lo que es la atención. Estos conceptos son muy importantes para la seguridad... Pero eso será en otra entrada a este blog.

<<El clima está cambiando y nosotros también deberíamos cambiar>>



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